La vida religiosa y la liturgia de las horas

En la vida espiritual de los Mensajeros de Paz, el rezo de la liturgia de las horas es fundamental. En las horas de la mañana alimentarse con dos lecturas espirituales, una de la Sagrada Escritura y la otra de un escritor sagrado, antecedida de la recitación de tres salmos es un alimento agradable al alma y eso se hace por medio del Oficio de Lectura.
Luego después de haber leído y meditado estas dos lecturas espirituales, el rezo de las laudes permite dar gracias a Dios de una forma más profunda por medio de la lectura o el canto de los salmos, en los cuales se agradece a Dios por tantas maravilla o se suplica por alguna necesidad o simplemente se pide el perdón de los pecados, en esta oración también se pide por las necesidades de la Iglesia en el mundo entero y por las necesidades particulares de las personas que nos piden oración y lo más importante se encomienda el día a la protección del Padre Celestial por medio de Jesucristo en el Espíritu Santo.
Generalmente a medio día se hace una pausa en el trabajo para unirnos a la oración de la Iglesia Universal por medio de la hora intermedia de sexta, donde se recitan tres salmos breves para recordar todas las maravillas que hace Dios en nuestra vida y para recordar que Dios es lo más importante para nosotros.
Ya cuando cae la noche y con el cansancio del día nuevamente nos reunimos para rezar las vísperas, una oración que tiene como fin terminar la jornada y agradecer a Dios por todos los beneficios recibidos durante el día y donde también se piden por las diversas necesidades de la Iglesia Universal y las necesidades particulares.
Y finalmente antes de descansar rezamos las completas, la oración en la que hacemos un examen de conciencia diario, alabamos a Dios por medio de los salmos, hacemos una lectura breve y encomendamos el descanso nocturno a la protección del Padre Celestial y terminamos con una oración a la Santísima Virgen María.


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